El antifeminismo de la Real Academia de la Lengua

15 junio 2016 -
¡¡Hola cronisteras y cronisteros!! ¿Qué tal? ¿Cómo va la semana? No es por nada pero ya que estamos en el ecuador de la semana, laboral, parece que cuesta menos ir a trabajar, ¿no? jeje. Bueno, hoy os traigo una pequeña sorpresa, una sorpresilla, y es que con esta entrada doy comienzo a una nueva sección, sí, una de esas que llevo diciendo tiempo que iban a aparecer en el blog... El caso es que todavía no la he creado como tal porque quiero realizar también otros cambios en el blog y... bueno, quiero implantarlo todo de golpe cuando ya esté todo listo, por lo que, de momento, dejo esta entrada en "Miscelánea" aunque cuando todo esté en orden pasará al apartado "Curioseando". Dicho esto, sólo me queda añadir que espero que os gusten este tipo de entradas porque serán regulares de ahora en adelante.



Desde que en 1713 se fundó la RAE (Real Academia de la Lengua), por por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga bajo el reinado de Felipe V, son más de 450 miembros (según Wikipedia) los que han formado parte de la institución.Sin embargo, más de tres siglos después, tan sólo 10 mujeres han pasado a formar parte de la Academia y la última ha sido nombrada este pasado domingo, día 12: Clara Janés.

La primera mujer admitida en la RAE fue María Isidra de Guzmán y de la Cerda en 1784, eso sí, como académica honoraria. Para que una mujer fuera aceptada como académica de número* hubo que esperar hasta 1978 (tras rechazar el ingreso de Concha Espina en 1928 y 1930 y de Emilia Pardo Bazán en 1912) y la afortunada fue Carmen Conde. A partir de entonces sólo ha habido nueve mujeres más: Elena Quiroga de Abarca, Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas, Soledad Puértolas, Inés Fernández Ordóñez, Carme Riera, Aurora Egido y, por último, Clara Janés.

Con el nombramiento de Clara Janés se abre, una vez más, el debate: ¿por qué hay tan pocas mujeres en la Real Academia de la Lengua? ¿cuál es el motivo? Muchos medios son los que se han preguntado esto durante estos últimos días, por ejemplo: El Periódico, El diario o La voz de Galicia. No obstante, el debate no es nuevo, lleva encima de la mesa desde hace muchos años y para muestra, un botón, aquí os dejo un texto, que lleva el mismo título de esta entrada (se lo he copiado), cuyo autor es Orestes Llorens, extraído de una novela de la colección Biblioteca de Oro de la Editorial Molino publicada en los años '40 del siglo pasado, ya me diréis en los comentarios qué os parece:

El antifeminismo de la Real Academia de la Lengua

Vuelve a hablarse del ingreso de la mujer en ese coto cerrado que siempre ha sido para ellas la Real Academia de la Lengua. Se comprende que en tiempo pasados existiera la unánime opinión de los académicos en contra de las mujeres, pero actualmente creemos que esa opinión, antes respetable, ahora resulta absurda a todas luces.

Hoy ocupa la mujer -y muy dignamente por cierto- altos cargos en la diplomacia, en la abogacía, en  la medicina y no digamos en el campo de las bellas artes, en donde son legión. Los prejuicios sustentados por aquellos doctos varones de antaño (que impidieron la entrada en su corporación a escritoras tan notables como lo fueron Gertrudis Gómez de Avellaneda; Cecilia Bohl, conocida por el popular pseudónimo de "Fernán Caballero"; Carolina Coronado, Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán), fuera ya hora de ser lanzados por la borda, pues en la actualidad hay mujeres de tal bagaje literario que nada tienen que envidiar a los señores académicos que hoy ocupan su sillón de inmortal en la vieja Academia, de la que también podría decirse, puestos a desmenuzar, que "no están todos los que son, ni son todos los que están".

No cabe duda que abunda en España, en el campo de la literatura y de las buenas letras mujeres que gozan de una popularidad que pudiéramos considerar internacional y sin embargo se les niega implacablemente, llevados por un rancio y absurdo antifeminismo, el derecho a ocupar un sillón académico.

Porque si no obedece a ese legendario antifeminismo, ¿qué puede alegarse en contra de su labor literaria a esas figuras próceres que se llaman Blanca de los Ríos, Catalina Albert "Víctor Catalá" y Concha Espina?

A los señores académicos de nuestra Real Academia de la Lengua Española, se les podrá tildar de ser "más papistas que el Papa", ya que ellos (suponemos) no deben ignorar que Carlos III, su egregio fundador, impuso fuese nombrada miembro de la Academia María Isidra, al doctora de Alcalá, y miembro también de la Sociedad Económica Matritense, sin otros merecimientos que el capricho real y teniendo tan sólo diecisiete años. En aquella ocasión presidía la docta corporación el Marqués de Santa Cruz y figuraban como académicos, entre muchos otros, gente tan relevante cual lo eran Campomanes, Hermosilla, Jovellanos, Samaniego, Iriarte, el duque de Almodóvar, el de Villahermosa, el Padre Aravaca, etc.

Y si entonces ingresó en la Academia una mujer, por un capricho (por muy 'real' que fuera), ¿por qué no hacerlo ahora por su innegable valía? Es obra de justicia que a la corta o a la larga habrá de hacerse.
Crónica de los libros que dan cuerda a mi mundo

2 comentarios:

  1. Me encanta esta nueva entrada y totalmente de acuerdo. No se puede negar que las mujeres también deben estar presentes en todas las instituciones en igualdad con los hombres. Las mujeres han demostrado con creces que son tan inteligentes como los hombres y por ello deberían estar más presentes, ya sea en la Real Academia de la lengua como en cualquier otra institución.Faltan muchas mujeres en la Real Academia de la lengua que son grandes talentos de la literatura pero no las valoran como se merece y por ello no las incluyen en la Real Academia.Un beso

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  2. Me encanta, señorita, esta nueva sección. Estaré atenta a ella.

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